
Que absurdo, que infantil, es arrancarle una pagina a mi libro; a mi vida.
No tiene sentido alguno querer borrar de mi cabeza y de mi corazón un transcurso de tiempo que aunque no fué nada grato; viví.
Algún día voy a querer hojear nuevamente ese libro y leerlo, pero si hoy decido arrancarle esa página no va a tener sentido ni secuencia, definitivamente va a faltar algo que aunque yo en estos momentos desearía que jamás hubiera sucedido ni deseado, estubo allí.
No arrancaré esa hoja, sin duda alguna no lo haré. -Pensé, creyendo que será lo correcto-
Hoy reflexioné, me recosté y me dejé ir en un sueño, pensando en esas páginas, tomé una decición.
Nunca creí necesario arrancarle una página a mi libro, pero hoy pensando en el contenido de ellas a pesar de lo absurdo e infantil que pensé que sería hacer eso.
las arranqué.
No vale la pena seguirla conservando.


