
Miraba por la ventana,
esperaba con inagotables esperanzas que sobre la colina donde nacía el sol, apareciera la silueta de Alfco, su gran amor y se acercara lentamente a ella.
Las hojas de los arboles caían, el horizonte cambiaba de color, las páginas de el calendario se terminaban pero nuncá la Fé de que un día no muy lejano, él regresara y abrazara con gran fuerza el cuerpo caliente de su amada.
Ella, no dejaba de sentir que un día volverá, acariciaba su fotografía mientras recordaba aquella noche en la que selló el pacto de su amor con un anillo prometiendole que estarían juntos siempre.
Intentaba no llorar; quería ser fuerte como le demostró a Alfco muchas veces que lo era pero por más que quisiera no podía ocultar que lo extrañaba; que lo amaba, que deseaba tenerlo tan cerca que en sus cuerpos entrelazados un solo latido se pudiera escuchar.
Una mañana desde la lejanía Carmensita apreció que dos hombres se acercaban y tocaron su puerta pero ella no quizo abrir. Pues como todos los días que se sentaba desde su ventana se dió cuenta que nunguno de esos hombres era Alfco. Los hombres también vestían el uniforme de el ejército como lo hizo él cuando partió. En su corazón supo que no eran buenas noticias así que no abrió.
Se secó rapidamente la lágrima que por su mejilla se resbaló y calmó entre sus brazos el fruto de aquel grande amor.
Ella sabía.
El jamás regresará.
esperaba con inagotables esperanzas que sobre la colina donde nacía el sol, apareciera la silueta de Alfco, su gran amor y se acercara lentamente a ella.
Las hojas de los arboles caían, el horizonte cambiaba de color, las páginas de el calendario se terminaban pero nuncá la Fé de que un día no muy lejano, él regresara y abrazara con gran fuerza el cuerpo caliente de su amada.
Ella, no dejaba de sentir que un día volverá, acariciaba su fotografía mientras recordaba aquella noche en la que selló el pacto de su amor con un anillo prometiendole que estarían juntos siempre.
Intentaba no llorar; quería ser fuerte como le demostró a Alfco muchas veces que lo era pero por más que quisiera no podía ocultar que lo extrañaba; que lo amaba, que deseaba tenerlo tan cerca que en sus cuerpos entrelazados un solo latido se pudiera escuchar.
Una mañana desde la lejanía Carmensita apreció que dos hombres se acercaban y tocaron su puerta pero ella no quizo abrir. Pues como todos los días que se sentaba desde su ventana se dió cuenta que nunguno de esos hombres era Alfco. Los hombres también vestían el uniforme de el ejército como lo hizo él cuando partió. En su corazón supo que no eran buenas noticias así que no abrió.
Se secó rapidamente la lágrima que por su mejilla se resbaló y calmó entre sus brazos el fruto de aquel grande amor.
Ella sabía.
El jamás regresará.

5 comments:
ay pero qué triste! pobre carmencita...
sñif!!
hola .... amiga!!!!
oye me gustan tus escritos pero a veces no entiendo si son de tu vida real o son personajes inventados
por ejemplos en este q sig ALFco?
espero q no te molesten mis preguntas y vaya q tienes habilidad para escribir
lindo fin....
la luz......
muy bueno, realmente bueno. Coincido, me gustó mucho el final.
Eso le hacen las guerras a la gente. Viva la paz!
Que onda Karlangas, cotorreate, eso es muy triste, pero a veces pasa. Amor y paz.
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